8 dic. 2015

20 semanas a más de 100

lunes, 15 de junio de 2015

Acabado el reto de los 152 días seguidos saliendo a correr (Un parto y 152 días) y tras el preceptivo descanso de una semana sin entrenar, llega la hora de marcarse un nuevo objetivo. ¿Qué sería de mí si no divisara ninguna silueta en el horizonte?... En febrero me inscribí para correr el Maratón de Castellón que se disputará el próximo seis de diciembre. No queda otro remedio que hacerlo con mucha antelación si se quiere abaratar el coste de la inscripción y del hotel. Así que puedo utilizar la carrera como una excusa para poder llevar a cabo algo que me hace especial ilusión: acumular el máximo número posible de semanas consecutivas con volúmenes de más de 100 kilómetros, repartidas en 6 sesiones de entrenamiento. Es decir, sin doblar ningún día y descansado completamente uno de los siete días, el cual decido que sea el domingo.

En los poco más de 6 años que llevo en esto de correr, éstas son las veces en las que he superado los tres dígitos semanales:

AÑO SEMANA VOLUMEN
2012 6-12/feb 101.2 km
27/feb - 4/mar 100.2 km
5/mar - 11/mar 101.1 km
2014 3-9/feb 105.3 km
20/oct - 26/oct 101.4 km
27/oct - 2/nov 104.5 km
10/nov - 16/nov 106.4 km
2015 20-26/abr 103.0 km
4-10/may 103.0 km
18-24/may 103.8 km

Como se puede apreciar en la tabla anterior, sólo en diez ocasiones he conseguido 100 o más kilómetros, y sólo en dos he encadenado un par de semanas consecutivas. Está claro que para más de uno, sobre todo en el mundo del atletismo de élite, este reto no supondría gran mérito, pero sí para mí, relativizándolo a mi capacidad, mi condición de atleta popular y mis antecedentes.

Pienso que la mejor manera es incrementar el kilometraje progresivamente hasta llegar a la cifra deseada, y una vez ahí, tratar de mantenerla mientras no aparezca ninguna lesión o molestia que me lo impida. Que tampoco es cuestión de machacar al cuerpo por capricho.

Tras una primera semana repleta de rodajes suaves por debajo del umbral aeróbico, cuya finalidad es acabar de recuperar del Medio Maratón de Albacete, vienen otras cuatro en las que ya aparece, como ritmo semanal más rápido, el ritmo que me gustaría asimilar para el Maratón de Castellón: 4'00"/km.

sábado, 11 de julio de 2015

Esta semana, con 98 km, es la que me ha puesto el taburete para que a partir de ahora empiece el reto 100+. Así que pies al asfalto, que en esta ocasión suena mejor que el tópico de manos a la obra. La entrada la hago por la puerta grande, marcándome ya de entrada 110 km, lo que supone superar mi anterior registro personal (106 km).

Viendo que ya es un volumen semanal considerable para mis piernas y sufriendo el calor y la humedad del verano existentes por aquí la costa valenciana, decido pasar de dos a una las sesiones de calidad - en la que además reduzco mis pretensiones maratonianas a 4'10"/km - y mantener el largo entre umbrales. El resto son rodajes suaves de 1h20'-1h30' siempre por debajo del umbral aeróbico, cuya finalidad es la de permitirme acumular una buena cantidad de kilómetros sin entrar en el sobreentrenamiento.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Son ya ocho las semanas que llevo acumuladas y las piernas parece que se mueven como pez en el agua con semanas de 105-110 km, así que ahora que ya es septiembre y el calor no va a ser tan sofocante, me veo con fuerzas para darle una vuelta de tuerca más al reto: entrenar por encima de los 110 km. La estructura de entrenamiento es la de hacer una sesión de velocidad o fuerza, una de ritmo de Maratón y un largo, en ciclos de diez días. El resto, mis compañeros de batalla, los rodajes suaves.

sábado, 24 de octubre de 2015

Acabo de superar mi registro personal con una cifra mareante, 123.7 km, y lo mejor de todo es que he salido indemne. Ya son quince las semanas 100+. Las sesiones de calidad aún giran en torno al 4'10"/km, por lo que a nivel de marca en el Maratón no soy muy optimista. Es más, viendo que mi rendimiento no va progresando, abandono la idea de competir en el Medio Maratón de Xirivella, cuatro semanas antes del 42K. No me apetece levantarme un domingo de buena mañana, meterme una hora de coche de ida y otra de vuelta, para no disputarla a tope. Así que lo sustituiré por un simulador de carrera al lado de casa. Además reduciré un poco el volumen semanal para tratar de ganar en intensidad y ver si así puedo salvar mi actuación en Castellón.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Día de simulación de carrera Es a partir de estos 21.1 km, los cuales me salen a una media de 4'09"/km y 158 pulsaciones por minuto, en el que se produce el punto de inflexión. Llevo diecisiete semanas y todo parece indicar que es ahora cuando están floreciendo todos los kilómetros acumulados en las piernas, cuando mi cuerpo se ha adaptado a una cantidad desconocida hasta la fecha. Los ritmos de carrera que antes me salían a 4'10"/km ahora lo hacen a 4'00"/km. Las sesiones de fuerza que antes no bajaban de 3'55"/km ahora ya se asoman al 3'45"/km. Más que pesarme las piernas, por todo el trabajo realizado, las noto más ligeras.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Quedan poco menos de tres semanas para batirme contra la distancia de Filípides y me asalta la duda de si todo esto que estoy llevando a cabo estará afectando de tal manera a mi corazón que pudiera ocasionarme algún problema cardiovascular en Castellón, por lo que consigo cita para mañana realizarme un ecocardiograma y una prueba de esfuerzo con análisis de gases (ergoespirometría) y electrocardiograma durante el esfuerzo. Últimamente se están produciendo muchos casos de muerte súbita en corredores populares y no me gustaría ser uno de ellos. Tendré que modificar ligeramente la semana de entrenamiento, pero la salud es lo primero.

Pasado el reconocimiento, el resultado es muy satisfactorio y eso me da más seguridad si cabe para estos días de puesta a punto (taper en inglés) que quedan. No sólo he pasado el examen sino que también he conseguido información sobre mis umbrales aeróbico y anaeróbico, información que me será muy útil para el planteamiento de la carrera.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Esta es la semana previa al Maratón. El número de semanas seguidas con más de cien kilómetros ya es de diecinueve, así que se me plantea una duda existencial: ¿hago más de cien esta semana o bajo para llegar más descansado a la carrera? La verdad es que suena mejor veinte que diecinueve. Una cifra más redonda. Además, el objetivo era acumular el mayor número posible de semanas 100+ y no el Maratón. Por tanto, decisión tomada. Al final me salen 103 km. Una cifra muy cercana al mejor registro que tenía antes de empezar este reto (106 km).

Distribución semanal de kilómetros tras el Medio Maratón de Albacete 2015


Distribución semanal de horas tras el Medio Maratón de Albacete 2015

domingo, 6 de diciembre de 2015

Y llegó el día de mi siguiente reto: intentar correr durante 42 kilómetros y 195 metros. Sólo en una ocasión lo he conseguido y ya ha llovido bastante desde entonces. En concreto hace ya casi cuatro años desde aquel once de diciembre de 2011, en la segunda edición del Maratón de Castellón, donde conseguí mi marca personal en la distancia con 2h58'10". Los dos anteriores intentos desencadenaron en sendos fracasos, abandonando en el kilómetro 32 en el primero (Sevilla, febrero de 2014) y en el 35 en el segundo (Castellón, diciembre de 2014). Para ello me planteo una táctica que a priori parece conservadora, ya que la idea es hacer la segunda mitad de la carrera más rápida que la primera, guiándome por la frecuencia cardíaca y dejando a un lado la persecución de una marca determinada.

Cómodo, sensación de ir frenado, controlando las pulsaciones en todo momento, conversando y aconsejando sobre el recorrido a los compañeros de carrera. Sin buscarlo me está saliendo un ritmo constante. Paso el punto medio de carrera en 1h29'27" (4'14"/km). Parece que todo va sobre ruedas. Este año la subida desde el Puerto de Castellón no me parece ni subida. En el kilómetro 25, ya en Castellón, empiezo a notarme los cuádriceps y el gemelo derecho un pelín cargados, pero pienso que es lo normal a estas alturas de la carrera. Las pulsaciones han subido un pelín, pero es lo que entraba dentro del guión. Aún así, no me cuesta seguir un ritmo que ya es como si lo tuviera interiorizado. Sale sin mirar el GPS. A partir del 30 noto como que la musculatura de las piernas va al límite. Pienso que es demasiado pronto para tener esas sensaciones, por lo que lo pensamientos negativos empiezan a venir a mi mente. Llego al 35, el mismo punto en el que abandoné el año pasado. Lugar en el que está de nuevo mi mujer esperando a que pase. El ritmo es exactamente el mismo que estaba llevando desde el principio de la prueba. No he perdido ni un sólo segundo, pero sí he perdido casi las dos piernas. Con cada apoyo me noto todos los músculos habidos y por haber. Cuando paso a su altura le digo que voy a abandonar, que noto que voy a rebentar muscularmente, pero para sorpresa mía me dice que no, que continúe, que todo es psicológico. A partir de ahí me propongo el único objetivo de terminarla sin pararme a andar. Exclusivamente por las dos mujeres de casa: mi mujer y mi hija. Por todas esas horas que les he robado por calzarme las deportivas cada día. Reduzco inmediatamente a 4'45"/km a ver si así consigo minimizar los daños. Le pido a la patinadora portador de Reflex que me rocíe las piernas enteras. Pero llega el kilómetro 40 y viene a recibirme el señor del mazo con toda su familia. Ahora ya sé lo que es el muro. Parece que corro contra el viento. No hago más que mover los brazos y las piernas sólo son capaces de ir a 5'15"/km. De esta manera tan poco ortodoxa me marco los poco más de dos kilómetros que quedan hasta la meta. Parezco más un marchador que un corredor, pero me sirve para cruzar la meta sin detenerme en ningún momento, pasando bajo el crono cuando marca exactamente 3h04'53".

No ha sido la carrera soñada, pero es el Maratón. La única carrera que pone los puntos sobre las íes. La única capaz de recordarte una semana con resfriado o un volumen de entrenamiento no asimilado. De darle completamente la vuelta a la estrategia de carrera. La distancia más injusta y a la vez más justa. Esto es el Maratón. No oculto mi decepción con mi actuación en Castellón, pero simplemente es cuestión de aplicar ese proverbio que dice que los árboles no te dejan ver el bosque, para darme cuenta que he de valorar como se merece esas 20 semanas seguidas por encima de los 100 km. Ese es el verdadero bosque y con eso es con lo que realmente me quedo de todo este viaje. Un reto que no está al alcance de todos los que no nos dedicamos profesionalmente a esto.

Entrada a meta en el Maratón de Castellón 2015

¿Y a partir de ahora qué? Pues tras dos retos relacionados con la cantidad, ahora creo que le toca el turno a la calidad. Y hasta aquí puedo escribir...